La difusión de un vídeo que recoge una reciente becerrada celebrada en el Ayuntamiento de Valmojado (Toledo) ha vuelto a mostrar la injustificable inercia que permite que estos bárbaros espectáculos sigan celebrándose.
Son más de 300 los municipios españoles que escenifican cada verano estas becerradas, que compiten con otras tradiciones de parecida crueldad —los correbous,sin ir más lejos—.
Valmojado solo ha vuelto a poner sobre la mesa un viejo interrogante: si se quiere seguir siendo ese lugar donde se facilita sacar durante unas horas lo peor que se lleva dentro.
El mayor desgarro que produce el vídeo en el que se tortura al becerro es escuchar las risas de unos niños que lo celebran.
¿Hasta cuándo?
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/28/opinion/1472408709_824021.html
