Todos son bocados mágicos que convierten algunas de mis comidas en fiestas imposibles de olvidar.
Suelen ser bocados pequeños, tan grandes o tan humildes como se quiera ver, pero siempre hacen la distinción.
Estos productos ofrecen algunos de los bocados más exclusivos que he probado nunca.
Tan grande, tan excitante y tan sincero como, por ejemplo, el mejor agua de tomate.
Toma una entre sus manos, pasa el dedo gordo sobre la piel, obligándola a retirarse y me la tiende.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/08/estilo/1467931651_299327.html
