Los bolivianos han decidido no romper las reglas del juego que el mismo Morales propuso en 2009 y abrir un proceso de renovación que culminará con un nuevo inquilino en Palacio Quemado en 2020.
La derrota del presidente Evo Morales en el referéndum por el que pretendía reformar la Constitución de Bolivia para poder extender su mandato es una buena noticia en términos de salud democrática del país andino.
Morales ha dicho que ha “perdido la batalla pero no la guerra”.
La negativa a la pretensión del dirigente de ampliar sus opciones de seguir en el poder tendrá importantes consecuencias internas y regionales.
Imagen quizá desafortunada, porque no hay nada más alejado de una guerra que una votación democrática.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/25/opinion/1456426145_058671.html
