Los conservadores, que eran contrarios al acuerdo nuclear, prefieren mantenerse al margen de la economía global e intentan levantar barreras para frenar la integración internacional de Irán.
Hace ya tiempo que el Bazar dejó de ser el centro económico de Irán, pero aún es un buen termómetro del estado de su economía y su sociedad.
Vendedores y clientes expresan su frustración porque las dificultades persisten a pesar del levantamiento de las sanciones internacionales a Irán como resultado de reducir su programa nuclear.
Pese a la afluencia de potenciales clientes, el negocio se mueve más despacio de lo que les gustaría a los comerciantes.
El ajetreo del Gran Bazar de Teherán en vísperas del Noruz, el año nuevo persa que se inicia el 21 de marzo, puede resultar engañoso.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/25/actualidad/1456413333_014031.html
