Y esta realidad lleva a una conclusión: sólo Alemania puede asumir el liderazgo para reconstruir el proyecto político europeo.
Sin él, el proyecto político federal europeo está condenado irreversiblemente a desaparecer.
Y el eje vertebrador, como no podía ser de otra forma, fue lo que después hemos conocido como el Eje Franco-Alemán.
Y aceptar disponer de una política exterior común, un esbozo de política europea de Seguridad y Defensa, o un espacio judicial común, suponen avances sustanciales inimaginables hace casi sesenta años.
Y la respuesta del entonces Canciller alemán, Helmut Köhl fue muy clara: “No se preocupen, jamás van a volver a tener una Europa alemana, porque van a tener una Alemania europea”.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/24/opinion/1466792290_555932.html
