Va siendo ya un lugar común para el lector de novela la asociación entre México y violencia, en sus múltiples formas: narco, brutalidad policial, feminicidios, matanzas y en general palizas, torturas, decapitaciones y todo un catálogo de facilidades para la muerte.
Un mundo infiel.
Pero de eso no tiene la culpa Herbert, que escribió Un mundo infiel antes que muchas de esas novelas, y que merece una lectura por méritos propios.
La violencia es el eje de la llamada narcoliteratura y de la novela de frontera, subgéneros cuyo auge ha provocado no pocos debates en el medio cultural mexicano.
Un mundo infiel no está emparentada con novelas del narco como las de Elmer Mendoza o Don Winslow, ni con la reelaboración más literaria que de la brutalidad hacen Martín Solares, Yuri Herrera o Emiliano Monge.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/03/24/babelia/1458822806_215291.html
