Un manifiesto monolingüista de escritores, traductores y otros profesionales corporativos de la lengua catalana, literariamente mediocre pero muy publicitado, inflige un grave perjuicio a los catalanes, a Cataluña y al catalanismo.
En suma, zahieren a la inmensa mayoría de catalanes de carne y hueso, que encuentra en el pluralismo abono de convivencia y progreso.
Por eso, simulando defenderlos, el manifiesto es una letal arremetida contra los catalanes.
Ahora estos firmantes rompen la (perfectible) paz idiomática, atacan al castellano como “lengua de dominación”; recriminan la “bilingüización forzosa (¡!)
Los catalanes y sus expresiones políticas mayoritarias defienden la cooficialidad de catalán y castellano como medio de cohabitación de una sociedad bilingüe y pacificada, que además discrimina positivamente a la lengua más desfavorecida —sobre todo en dictadura—, el catalán.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/05/opinion/1459876988_969793.html
