Un Atlético de dos pieles, dominador y contragolpeador, dio un golpe de autoridad en Eindhoven.
En esta jugada el Atlético volvió a caer en el mismo error que le costó el empate con el Alavés.
No habían transcurrido diez minutos de juego y el Atlético supo en esa jugada dónde estaba su gran amenaza.
Es en los últimos metros donde al Atlético le suele costar horrores combinar con fluidez.
Sufrió al final el acoso local, una lluvia de balones colgados que defendió como pudo y con algún susto.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/09/13/champions/1473802452_496723.html
