En enero de 2015, cuando el atentado contra el semanario francés Charlie Hebdo dejó 12 muertos, muchos gritaron “yo soy Charlie”.
Charlie Hebdo la respondió hace rato.
Entonces escribí, perdón la autorreferencia, “no les creo mucho a muchos de los que dicen yo soy Charlie porque me parece que algunos de ellos se hubieran enojado terriblemente con Charlie (aunque jamás lo hubieran hecho de esta forma sanguinaria) si Charlie se hubiera metido con ellos de la manera en la que Charlie se mete con todo el mundo”.
; y, en todo caso, ¿de qué?— de la alusión al desastre de Italia, no leo a menudo el Hebdo.
Y, en efecto, Charlie siguió metiéndose con todo el mundo.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/06/opinion/1473180387_054028.html
