Ada Colau, que puede fregar suelos, vender pescado y ejercer como alcaldesa con la misma dignidad, ha sabido darle la vuelta al discurso.
Tampoco debían saberlo, cabe deducir, los que con su voto hicieron posible que Ada Colau, que debía estar vendiendo pescado, gobierne “una ciudad como Barcelona”.
Y aunque la opinión pública puede manipularse, hoy ya no es tan fácil construir estereotipos de base clasista.
Colau, evidentemente, no es hombre y no imagino a ninguno de quienes le han faltado al respeto diciendo algo similar del alcalde de Valencia, de Cádiz o de Santiago, aun cuando por posición e ideología, representen lo mismo que Colau.
Los estereotipos implícitos en estas frases expresan la concepción del mundo que esas personas tienen.
Fuente: http://elpais.com/ccaa/2016/04/02/catalunya/1459631891_646026.html
