Hasta hace poco, hablar de paz en Colombia era un deseo ilusorio y escenario de probabilidad remota.
El proceso de paz colombiano ha dejado un legado histórico y lecciones para todo el continente y más allá de este.
Colombia decidió que no valía la pena seguir aferrada a 50 años de guerra, conflicto y falta de civilidad.
Desde que Colombia solicitó el apoyo de la OEA, hace más de doce años, nuestra organización acudió prontamente al llamado del país, desplegando una Misión de Apoyo al Proceso de Paz (MAPP-OEA).
Ha demostrado que el logro de la paz es la obra de hombres y mujeres imperfectos, bregando, en tiempos difíciles, por un resultado no siempre cierto.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/29/america/1467221651_222170.html
