¿Pero cómo puedo detectar síntomas de problemas de visión, aunque al nacer el bebé no fuera diagnosticado?
A los 3 años, si no se ha encontrado ningún defecto previo, recomendamos el primer examen visual y, a partir de los 5 años, pruebas anuales.
Por eso, es importante observar si el niño desvía un ojo, si guiña siempre el mismo cuando va por la calle, si tuerce la cabeza al prestar atención, si se acerca mucho los objetos, si tiene dolores de cabeza, si se le enrojecen los ojos frecuentemente o si se frota los ojos o parpadea demasiado.
Posteriormente, realizamos un examen visual subjetivo.
Habitualmente, a la hora de realizar un examen visual, medimos de forma objetiva la prescripción del paciente con el auto-refractómetro, un aparato que gradúa la vista de forma automática.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/10/buenavida/1457629408_509497.html
