De hecho, de las 17.570 solicitudes que el año pasado atendió el ejecutivo de Lakua para conciliar vida laboral y familiar, tan solo fueron en masculino 104 de las ayudas por excedencia y 1.200 de reducción de jornada.
Una cara de la moneda constata que tanto hombres como mujeres han interiorizado el discurso de la igualdad.
En definitiva, “no disociar el trabajo productivo del reproductivo –advierte- los cuidados deben situarse en el centro de la vida económica”.
Un nuevo estudio del Gobierno vasco pone de relieve que las zancadillas a la hora de buscar el equilibrio entre vida laboral y familiar se ponen a las mujeres.
En ese sentido, Bacete señala un doble trabajo que atañe tanto a cada individuo como a las instituciones.
Fuente: http://elpais.com/ccaa/2016/03/17/paisvasco/1458210893_733818.html
