Literalmente: dos autoproclamados destacados miembros de la comunidad científica dicen que comer gluten hace que a los hombres les salgan tetas.
«Un par de siglos después, la prohibición pasó del grano a la carne, pero las promesas eran las mismas.
Los mismos monjes también ofrecían suplementos exclusivos, secretos y muy caros para los que realmente querían vivir para siempre”.
Empezaron con el glutamato en los 70, después vinieron las grasas, el azúcar, la sal, y, actualmente, el gluten.
El paralelismo entre la religión antigua y cierta rama de la nutrición actual se hizo evidente rápidamente.
Fuente: http://elpais.com/elcomidista/2016/07/11/articulo/1468236864_763015.html
