Sin embargo, hoy vemos que la protesta social se enfrenta con la desaprobación y los ataques del mismo Estado.
Se trata de un derecho que posibilita la exigencia de otros y es en sí mismo un derecho que por lo general se ejerce en el espacio público.
El derecho a la protesta social ha cobrado especial relevancia en los últimos años en nuestro país.
La protesta ha posibilitado que temas que los gobiernos y la sociedad en general desconocen, irrumpan en el debate público.
Sin duda es un ejercicio democrático, sobre todo de democracia directa, que ayuda a que los países avancen en su constitución como estados democráticos, garantes de los derechos humanos.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/19/opinion/031a2pol
