Si Brasil quiere olvidarse de Dunga, puede hasta pellizcar el trofeo de la centenaria Copa América.
Ganso, que sabe pensar y tiene algunos arrebatos de nuestro filósofo Sócrates, quién sabe, puede reinventar un equipo perdido en el tiempo.
Sin embargo, la selección todavía consigue ser mejor, infinitamente mejor, que el equipo político de Brasilia.
Quién sabe si los chicos deciden ignorar, sutilmente, a Dunga y la idea carca del Brasil de hoy.
Quién sabe: es en esos momentos de crisis del pensamiento cuando un país resurge.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/06/03/actualidad/1464979178_667293.html
