Ya lo predijo Mikel en 2011: el coulant de chocolate, perla de la alta repostería y postre ubicuo por doquier se iba a quedar para vestir santos.
De buena familia, el coulant (en francés, “fluido” o derretido”) nació en el seno multiestrellado del chef francés Michel Bras.
Patentado en 1981 tras -atención- dos años de pruebas, el biscuit de chocolat coulant intentaba recordar al comensal la reconfortante sensación de beber chocolate caliente tras un día de esquí.
Una idea tan buena que inmediatamente le salieron tropocientos imitadores que para eludir la patente debieron recurrir a nombres como Volcán de chocolate, Muerte por chocolate, Paraíso de chocolate, Bomba de ídem o Pasión por el requeteídem, a cada cual más ñoño que el anterior.
Hace 10 años dabas una patada en un restaurante y te encontrabas un coulant rezumante.
Fuente: http://elpais.com/elcomidista/2016/04/06/receta/1459955085_923348.html
