El reflejo nacionalista provocado por la crisis económica se verá sin duda acentuado por la crisis de asilo y refugio.
Pero la crisis de asilo es distinta: si no actuamos para cambiar nuestro entorno, ese entorno nos cambiará a nosotros.
Como tampoco lo es que ello requeriría mucha más Europa de la que las autoridades nacionales están dispuestas a conceder.
Justo lo contrario de lo que le sucede hoy a Europa, estancada económicamente y bloqueada mentalmente con la inmigración.
Por separado, cada una de esas crisis expone las profundas fracturas que recorren el proyecto europeo.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/01/opinion/1443701822_410553.html
