Desde aquella época en la que la Semana Santa iba en serio hasta el consumo han cambiado mucho las cosas.
La palabra Pascua viene del griego y el latín que a su vez tiene su origen en el hebreo Pésaj.
La Semana Santa se convirtió en otra cosa y otras tradiciones importadas fueron mezclándose con las cristianas, los conejos de Pascua, que nacen en la Alemania protestante, con los pescados en escabeche o las monas.
De huevos de aves decorados se pasó, en el siglo XIX en Francia y Alemania, a los huevos de chocolate.
De los viejos tiempos, de la época en la que la Semana Santa iba en serio, quedan las películas de romanos en televisión, aunque las de temática sagrada –¡cuántas veces hemos visto Ben Hur, Rey de reyes, Barrabás o La túnica sagrada!– dieron paso a todo tipo de péplum que, como Espartaco, no tienen nada que ver con la historia bíblica.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/03/25/actualidad/1458862516_203330.html