Las cifras no son llamativas, pero el proyecto Cuéntame pretende ir más allá e incidir en el millón de personas que cada día usan el transporte público.
“Queremos dar seguridad para que las víctimas denuncien la violencia de género aunque ocurra fuera del transporte público”, dice Pérez.
Desde primera hora de la mañana y hasta las ocho y media de la noche, Carla y sus compañeros machacan a los usuarios del transporte público con sus mensajes.
No es una activista, sino una promotora de derechos reclutada por el programa municipal Cuéntame, cuyo objetivo es erradicar las conductas abusivas que sufren las mujeres y niñas en el transporte público en Quito.
“Se quiere hacer un proceso sostenible, en el que las mujeres encontremos un espacio de ayuda”, explica Pérez.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/17/america/1476739427_108570.html
