Aunque los habitantes de Puerto Rico sean ciudadanos estadounidenses en teoría, la realidad es única y se impone: el dinero manda y lo demás, sobra.
El gobierno de Puerto Rico no tenía legitimidad para fabricar amparo que remediara el estado de derecho vigente.
La Ley de quiebras federal excluyó a Puerto Rico y demás territorios no incorporados en 1984 de dicha ley, sin que mediara explicación alguna.
Puerto Rico en tanto que botín de guerra, continúa a merced de las autoridades coloniales y sus ciudadanos pueden ser discriminados como alguna vez los fueron las 13 colonias por el rey Jorge III.
Los territorios no incorporados pertenecían a pero no formaban parte de Estados Unidos, sentenciaron los jueces.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/16/america/1466087285_358049.html
