No estamos viviendo tan solo una crisis política, ni tampoco lo más angustioso es no tener Gobierno.
Ante este panorama muchos proponen un Estado federal, pero resulta factible solo si previamente está amarrado a una nación sólida.
La democracia se asienta sobre la autonomía política de municipios y regiones, pero en España lleva consigo una dinámica centrífuga.
En otras ocasiones, la sociedad española se ha apañado incluso enfrentada al Estado, a veces a uno tan frágil que solo aguantaba en dictadura.
Si pasamos a enfocar a la sociedad española desde la Europa del norte, la corrupción destaca como el carácter dominante.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/22/opinion/1456168002_487307.html
