En cualquier caso, el anuncio de la nueva ayuda, que se entregará durante 10 años, no debe interpretarse como una victoria personal de Netanyahu sobre Obama.
Se trata de un blindaje que condiciona la política que el inquilino de la Casa Blanca —sea este demócrata o republicano— quiera llevar respecto a una parte muy importante de Oriente Próximo.
La firma del acuerdo de ayuda militar de Estados Unidos a Israel por valor de 38.000 millones de dólares —el de mayor cuantía firmado en su historia por EE UU— muestra que la relación entre ambos países está blindada más allá de las buenas o malas relaciones entre Washington y Jerusalén.
Pero conviene recordar que una relación tan especial coloca a Washington en una posición privilegiada para presionar a Israel para que negocie, por ejemplo, el fin a un conflicto que dura casi medio siglo: la cuestión palestina.
Estados Unidos, en general poco amigo de las alianzas multilaterales, tiene un sistema de relaciones internacionales basado en vínculos singulares y en este aspecto el que tiene con Israel está por encima de las políticas del momento.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/17/opinion/1474134241_396947.html
