El coste directo del fraude puede superar fácilmente los 50.000 millones en cuanto se disparen las reclamaciones contra la firma.
Será doloroso, desde luego, comprobar cómo se eliminan inversiones y puestos de trabajo debido a la decisión (¿tomada y conocida por quién?)
Cabría esperar, ante una crisis de esta envergadura, una reacción contundente de Bruselas, del Gobierno alemán y de la propia VW.
de vulnerar las leyes medioambientales y burlarse de los consumidores; y será doloroso comprobar que “las inversiones estrictamente necesarias” se decidirán probablemente con criterios de proximidad geográfica.
Debe prepararse para tiempos pésimos, en los que, por cierto, también está en juego la supervivencia de la compañía.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/06/opinion/1444156717_694632.html
