Abu Israa trabajaba como un asistente de un otorrinolaringólogo en Mosul, por lo que viajaba 45 kilómetros al día.
Dos veces, dice Abu Israa, fue multado con 40 dólares debido a que su barba no cumplía con las especificaciones de largo.
‘», Abu Israa hace una pausa, perdido en el recuerdo, el dolor y el horror.
Aunque esa amenaza en particular no se materializó, otros no tuvieron tanta suerte; Abu Israa dice que en Mosul lo obligaron a ver como mataban a la gente.
Él me dijo, ‘ese es tu problema, te debería ser suficiente trabajar para Alá'», explica Abu Israa.
Fuente: http://cnnespanol.cnn.com/2016/04/08/dentro-del-territorio-de-isis-el-horror-de-ser-escudo-humano/
