En tercer lugar, una población penitenciaria extranjera (básicamente de Colombia, México y España) en la que es alta incidencia de delitos de drogas: el 85% está por tráfico ilícito de drogas.
Paralelamente, muchos más recursos y prioridad a programas de salud para tratar el problema de las drogas.
En primer lugar, una carga fuerte en población penitenciaria femenina —en casi un 90% son madres de familia— y jóvenes.
Más de 10.000 anualmente; cifra mucho mayor del total de personas intervenidas por tráfico de drogas.
Con el objetivo de concentrar la persecución penal con cárcel en los “peces gordos”, y no en consumidores o micro comercializadores, por primera vez en décadas la inmensa población penitenciaria estadounidense disminuyó.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/18/actualidad/1468878924_353039.html
