Torres tuvo el gol en el descuento, pero su cabezazo fue manso y centrado para ratificar el atasco del Atlético en Leganés.
No busca más el Atlético esa movilidad de Gameiro y se quedó sin ella cuando fue sustituido por Torres.
Tampoco se le reconoce al Atlético en su juego a balón parado, su arma desatascadora en tantas ocasiones.
Griezmann inauguró la terna de ocasiones claras que pudo generar el Atlético en todo el partido ya cerca del descanso.
Nada que al Atlético no le suene como propio y nada tampoco que no le cueste doblegar.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/08/27/actualidad/1472319062_069537.html
