“Hay una tendencia global: a los Estados les asusta la sociedad civil”, advertía recientemente el relator de Naciones Unidas para el derecho de reunión, Maina Kiai.
Carothers calcula que en los últimos cinco años, más de 50 Gobiernos del mundo han adoptado medidas restrictivas contra organizaciones no gubernamentales.
Eso es precisamente lo que los gobiernos autoritarios parecen dispuestos a evitar a toda costa y a golpe de decreto.
Pekín acaba de aprobar una ley que somete a control policial y restringe las actividades de las ONG extranjeras.
“Resulta irónico que los mismos Gobiernos que piden ayuda extranjera e inversiones frenen los fondos que llegan a sus ONG.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/30/actualidad/1462005857_294526.html
