Había recobrado su libertad después del secuestro, pero pasarían dos meses más antes de que pudiera conseguir el dinero para liberar a su esposa.
Pero Montealegre no sabía quién era él, salvo que era hermano de una de sus empleadas.
Años después, por esas mismas tierras de Caquetá, Luis Moreno montó a su hijo y a su sobrino al lomo de una mula y huyó.
Llevaba 500 mil pesos en el bolsillo y unas pocas provisiones: lo único que tenía para comenzar una nueva vida.
“Luchito, ¿usted dónde vivía?”, le preguntó Montealegre en la finca un día de tantos en los que pasaban hasta 10 horas trabajando juntos.
Fuente: http://cnnespanol.cnn.com/2016/04/28/el-coraje-de-perdonar-exsecuestrado-y-exguerrillero-trabajan-juntos/
