Pero tratando de potenciar cada uno, efectivamente, el trabajo de cronista para el hambre es todo excesivo, porque encontré cientos de personas.
Y eso es lo que hace para contar un tema que ya desde el título puede sonar manoseado.
Caparrós anda feliz y tranquilo caminando y concediendo entrevistas por esta ciudad señorial, cuyos edificios transmiten la pasada presencia del Imperio Austrohúngaro.
Tiene un par de consejos para los jóvenes cronistas: “Si no leen, que no intenten escribir, no vale la pena.
Un periodista de a pie, de esos que para contar una historia necesitan mirar antes de escribir.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/05/09/actualidad/1462807062_683258.html
