DestacadasEl “delito” de Salvador

El “delito” de Salvador

-

Hoy se cumplen 17 años de la represión del 28 de mayo de 2004; uno de sus actores principales, Gerardo Octavio Solís Gómez, actual Fiscal General de Jalisco, sigue siendo señalado como uno de los funcionarios públicos que autorizaron la tortura como método de investigación entre ministeriales, cuando se reprimió, torturó y encarceló a manifestantes altermundistas y antiglobalización que se habían concentrado en Guadalajara para protestar por la III Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, celebrada en ese año en la ciudad.

En este reportaje nos presenta los testimonios de Salvador y Felipe, dos jóvenes que fueron torturados en uno de los episodios más lamentables de la historia reciente de Jalisco.

Texto: Francisco Vázquez

Foto Portada: Ivonne Ojeda / aXioma

Salvador Aranda Rodríguez cayó al piso. Un golpe lo hizo doblarse y un aventón completó el quiebre. Estudiante de preparatoria, que por las mañanas prepara chocomiles y jugos en un tianguis de la colonia Miravalle, en Guadalajara, no olvidará el viernes 28 de mayo de 2004. Aquella noche, un policía lo llevó al sótano de la Secretaría de Seguridad Pública en la capital tapatía.

Su único “delito” fue haber presenciado la marcha de altermundistas que protestaban contra la III Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, que durante la última semana de mayo acaparó la atención de la opinión pública internacional.

Salvador no participó en la marcha, ni en las agresiones posteriores de una veintena de personas contra la valla de policías antimotines. Tampoco formó parte de los que, aprovechando el desorden, hicieron pintas en paredes y negocios, rompieron cristales de bancos y locales comerciales, y destruyeron jardineras y teléfonos públicos.

Él se dirigía a casa cuando en la esquina de las avenidas Revolución y 16 de Septiembre, en pleno centro de la ciudad, un uniformado lo detuvo.

En las siguientes 48 horas recibió un curso intensivo de tortura. Mientras esto ocurría, el gobernador de Jalisco, el panista Francisco Ramírez Acuña, despedía a los últimos mandatarios de América Latina y Europa y la televisión mostraba una y otra vez las imágenes de los destrozos en el centro de la ciudad, y la manera en que un grupo de policías resistía (esa era la orden) golpes con palos, barrotes y manos, durante 40 minutos.

Los noticieros de televisión contribuyeron a crear una imagen negativa de todos los manifestantes, repitiendo el discurso de las autoridades, en el sentido de que se trataba de “fuereños que habían venido a incendiar la ciudad.”

“Si hubieran detenido a los provocadores en el momento, ahí habría terminado todo”, sostienen la videoasta tapatía Afra Mejía y el académico de la Universidad de Guadalajara, Jorge Gastón, quienes junto con otros inconformes han reconstruido gran parte de los sucesos del 28 de mayo a través de un video y una animación.

En el video se observa una marcha pacífica hasta que llegan los primeros contingentes al cruce de las avenidas 16 de Septiembre y Juárez; entonces por la calle Pedro Moreno aparecen alrededor de 20 personas cubiertas de la cara, con cascos industriales, palos y teléfonos celulares. A estas personas se les ha identificado como los “esquiroles o provocadores” porque fueron los que tumbaron las vallas y agredieron a los policías.

De las diez mil personas que se calcula participaron en la marcha, un porcentaje mínimo se sumó a la batalla y la mayoría, según se ve en las imágenes, caminaron hacia el templo de San Francisco, ubicado en dirección contraria de donde estaban las distintas corporaciones policíacas. Lo que no resultó tan difundido por los medios electrónicos es que, en aquella ocasión, tras los primeros 40 minutos de resistencia, los elementos policíacos entraron en acción: se lanzaron a golpear y a detener los que les parecían sospechosos en una amplia zona del centro de la ciudad, en lugares tan dispares como el restaurante El Lido, e incluso dentro de las instalaciones de la Cruz Roja y la Cruz Verde.

TE PUEDE INTERESAR  Crimen de Estado: confirman asesinato de la periodista Roxana Guzmán; policías municipales, entre los detenidos

Hubo quienes fueron detenidos antes de abordar un taxi o, como Salvador, cuando esperaba el camión. Las redadas concluyeron alrededor de las dos de la mañana. Los 20 provocadores que respondieron la señal de ataque, desaparecieron misteriosamente.

Maestría en tortura

“Me traían como pelota: a putazos entre uno y otro”, dice Salvador, refiriéndose a su llegada a los separos. Lo acostaron boca abajo durante varias horas, con las manos en la nuca. Si levantaba la vista lo golpeaban, y cada cierto tiempo le dejaban caer encima cascos y escudos policíacos o bien caminaban encima de él. Lo jalaron de los cabellos. También lo mantuvieron tres horas parado con las piernas abiertas frente a la pared. Esa primera noche sólo le permitieron dormir un par de horas.

“Nos preguntaron: ‘¿quién quiere ir al baño?’ Un cuate y yo levantamos la mano. Antes de llegar al baño había un pasillo oscuro y al comenzar a cruzarlo varios chotas [policías] comenzaron a patearnos. Al cuate lo obligaron a usar el agua del mingitorio para lavarse las manos”.

“¿Ya vieron como dejaron el centro, pinches chilangos?”, “se los va a llevar la verga” y “a los derechos humanos me los paso por los huevos”, fueron parte de las vejaciones verbales hacia Salvador y otros 117 detenidos. En el lugar también estaba un policía con las dos piernas quebradas. “Ustedes son los culpables y se van a chingar”, les decían y los separaban por grupos: extranjeros, hombres y mujeres. “Vi a gente muy golpeada, a los chilangos les cargaban más la mano”, relata.

El sábado (al día siguiente de la manifestación), a los separos llegó el procurador de Justicia de Jalisco, Gerardo Octavio Solís Gómez, acompañado de una mujer con guantes, bufanda, gorra y lentes oscuros. Después de conversar entre ellos, decidieron liberar a los que tenían mejor aspecto. “Los más lacras nos chingamos”, cuenta Salvador. La mujer lo miró de frente, de perfil, lo comparó con una fotografía y lo mandó hacia atrás. “¡Ya valí madre!”, pensó Salvador. Lo acusaron de motín, pandillerismo, resistencia, desobediencia y daño a la propiedad ajena.

La prueba en su contra es una foto en la que un tipo con tenis rojos quebra el vidrio de un banco HSBC con un tubo. El de la imagen es alto, moreno y gordo; Salvador es delgado, güero y bajo de estatura. La única coincidencia era el color de los tenis.

Así, mientras Salvador era torturado la tarde del sábado 29 de mayo, el gobernador Ramírez Acuña –anfitrión de la Cumbre- se encontraba en una comida que su equipo político había organizado a favor de Felipe Calderón Hinojosa, aspirante en ese entonces a la candidatura presidencial por el Partido Acción Nacional.

En los días posteriores, el presidente Vicente Fox les llamaría la atención a Calderón Hinojosa y a Ramírez Acuña; el primero, molesto, renunció a su cargo de secretario de Energía y el segundo le contestó a Fox: “A mí sólo me regañan los jaliscienses”.

Compañeros de dolor

Las noches del sábado 29 y domingo 30 de mayo, Salvador siguió en su curso de tortura. De los 118 detenidos inicialmente, fue incluido dentro de los 45 a los que se les fincaron cargos. El resto fue liberado en el transcurso del fin de semana. El lunes ingresó al Centro de Readaptación Social. “Fui a declarar ante un Ministerio Público, quien escribió lo que quiso”.

TE PUEDE INTERESAR  Comandante y tres policías municipales detenidos por la desaparición forzada de la periodista Roxana Guzmán en Veracruz

Por increíble que parezca, Salvador se considera afortunado. Y es que la noche del martes 2 de junio salió con el pago de una fianza de 36 mil pesos. Estuvo obligado a ir a firmar cada semana a la cárcel, mientras la justicia decidía si era culpable o inocente.

El caso de Francisco Felipe García, de 24 años, fue distinto en tanto que él permaneció preso. Albañil del Estado de México, se encontraba en Guadalajara haciendo unos trabajos de remodelación en la tienda Milano ubicada en el centro de la ciudad. El gerente de la tienda afirmó ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos que Francisco permaneció dentro del negocio durante la protesta.

Su declaración no sirvió para sacarlo de la cárcel:

“Aquí hay de todo, cuates que están filmados haciendo dagas e inocentes, por eso la estrategia en el proceso es diferente. Pero no se vale que los hayan torturado y que todavía estén en la cárcel”, cuenta un abogado que prefiere el anonimato, afuera del penal de Puente Grande, Jalisco.

Francisco Felipe García es un tipo serio, desconfiado. “No voy a salir en tres o cuatro meses”, afirmó en diciembre de ese año, pese al relativo optimismo del abogado de una ONG que siguió su caso y que lo imaginaba fuera para el 24 de diciembre. Francisco Felipe tuvo razón. La noche de Navidad la vio desde su celda.

Felipe García pudo abandonar la cárcel con el pago de una fianza de 152 mil pesos, pero ni en sueños había visto junta tal cantidad. Su hermano apenas sobrevivía en la ciudad de México y su madre, sola, humilde, se consumió en la tristeza en un rancho cercano a Toluca. Francisco Felipe García era su sostén económico. “No quiero que venga a verme a la cárcel”, le dijo.

Un domingo de principio de diciembre de 2004, día de visita familiar, Francisco Felipe se encontraba en las orillas del área común de la cárcel, alejado del bullicio familiar. Hablaa poco, tipo sencillo, sin estudios. Hubo que sacarle las palabras en esa hora en que lo veía dentro del penal de Puente Grande. Lo miré a los ojos. Hablaba poco, repito, pero tenía carácter. Un reo intentó agarrarlo de bajada, Francisco se defendió y por ello fue a parar a la celda de castigo.

Camino a la puerta de salida, Francisco Felipe me habló un poco más. Ya no se lamentaba de su suerte; prefería comentar de la importancia de hacer equipo tanto para cuidarse dentro de la cárcel, como para salir más pronto a la calle. Eso lo dijo en diciembre de 2004. Hoy sigue preso ante la falta de 152 mil pesos. La Comisión Nacional de Derechos Humanos dictaminó que Francisco Felipe García, de 24 años y profesión albañil, fue detenido ilegalmente.

Por el contrario, el Ayuntamiento de Guadalajara dio a sus policías un bono y un diploma por su trabajo durante el 28 de mayo. “La policía se llevó diez y nota”, afirmó el alcalde de Guadalajara, el panista Emilio González Márquez, en un acto celebrado a finales de junio.

Leer nota completa: https://www.zonadocs.mx/2020/05/28/el-delito-de-salvador/

Últimas noticias

Obtiene FGEO vinculación a proceso y prisión preventiva contra probable responsable del delito de violación, cometido en agravio de una adolescente ocurrida en Zaachila

La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO), obtuvo auto de vinculación a proceso y prisión preventiva en contra...

FGEO aprehende a probable responsable de secuestro agravado

La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) ejecutó una orden de aprehensión en contra de un hombre identificado...

Territorial el podcast: La niñez y los medios

¿Se le debe prohibir a la niñez el uso de celular o dispositivos electrónicos? ¿Se les debe controlar el...

Sección 22 intercepta convoy de Sheinbaum en Suchilquitongo; arrancan promesa de mesa resolutiva para agosto

La gira oficial se topó con el magisterio disidente. Integrantes de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de...

Quizá te pueda interesar
Recomendaciones para ti