No obstante, para el proyecto de Bilardo el capitán iba a ser Maradona y todo giraría a su alrededor.
En su línea, Maradona dice que no se arrepiente en absoluto, que en su barrio, Villa Fiorito, «hacía goles con la mano permanentemente».
Fue en 1980, acudieron en calidad de campeones del mundo y Diego hizo prácticamente lo mismo, aunque partiendo desde más arriba.
Dice Diego: «Lo que se hacía en ese centro no se hacía en ninguna parte.
Digo todo esto porque al final Maradona ha tenido suerte de atravesar sus años oscuros antes de la llegada de internet.
Fuente: http://www.jotdown.es/2016/06/evangelio-segun-maradona-3/
