Al final del día, sólo queda el insoportable olor a viejo, que ha traído consigo una situación donde la apuesta de los populistas se limita a romper la mesa y a destruir las puertas.
Siempre tuve la preocupación de que al final Obama solo llegara a significar un ligero toque de color en la historia de Estados Unidos.
Pero lo que no se puede hacer es hablar del fenómeno del populismo y negar que se contribuyó a fortalecerlo.
Porque, en cierto sentido, Trump es hijo de Obama y López Obrador se está reconfigurando gracias a Peña Nieto.
Sobre todo, cuando han sido responsables por causas diferentes de conservar un mundo que ya es inviable.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/25/actualidad/1474835300_953385.html
