Al conjunto canario le costó más de espanto, pero no se doblegó que el Madrid le achuchó de lo lindo.
Frente a un rival que no había dejado migas ofensivas en todo el segundo tramo, al Madrid le quedaba el control.
Sin hilo para el fútbol, el Madrid solo lograba emerger si penalizaba un traspié visitante en la salida del juego.
Hubo ratos incluso en los que Asensio adelantó tanto su posición que el Madrid jugó con un 4-2-4.
Ya no fue el Madrid ordinario del primer trance, sino un equipo agudo, profundo y vivaz.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/09/24/actualidad/1474752324_619652.html
