El operativo policial detuvo en octubre de 2014 a Sidronio Casarrubias, supuesto jefe del Guerreros Unidos, que habría ordenado el ataque contra 43 estudiantes.
Propiedad de una familia vinculada al cartel de Guerreros Unidos, dos sicarios montados en una motocicleta asesinaron el año pasado a balazos al conductor de una camioneta.
Iguala, la ciudad que cantó por primera vez la Independencia de México y donde desaparecieron hace dos años los 43 estudiantes, continúa siendo pasto del crimen organizado.
Las autoridades locales contabilizan en lo que va de año más de 70 asesinatos con el sello de la delincuencia organizada.
La depuración de la autoridad municipal no ha logrado contener las embestidas del narco.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/24/mexico/1466795502_011644.html
