La política oficial de la Administración sigue siendo pedir la marcha de El Asad, pero la prioridad es luchar contra el ISIS.
Primero debe cumplirse un impreciso cese de las hostilidades entre el régimen de El Asad y los grupos rebeldes opuestos al ISIS.
Un año después, el ascenso del ISIS, también opuesto a El Asad, precipitó una intervención aérea y el despliegue de fuerzas especiales.
La entrada de Rusia en Siria ha acabado de complicar la situación.
El fracaso de acuerdos pasados, como el alcanzado en Múnich en febrero, es otro motivo para el escepticismo.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/10/estados_unidos/1473537500_545630.html
