El PRI tuvo la habilidad de tomar rasgos mexicanos, algunos de ellos puros defectos, e institucionalizarlos.
Su presencia ha permeado de tal modo el país que ya forma parte de su osamenta.
Hegemónico durante siete décadas, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) representa en México mucho más que una formación histórica o un sistema de poder.
Un ejemplo es el ex presidente del PRI Manlio Fabio Beltrones: en pocos años pasó de ser narcogobernador a prototipo de hombre de Estado.
Un ente amorfo que adopta la forma que desea.
Fuente original: “El PRI es como la plastilina: adopta la forma que desea” | Internacional | EL PAÍS
