El personaje que irrumpe en el escenario desde el mismo aforo para orientarles en ese dilema es el príncipe Carlos, transmutado para la ocasión en el famoso príncipe danés con tantos problemas existenciales como aquel mismo.
Nunca resultó especialmente simpático entre sus súbditos, pero el esfuerzo de relaciones públicas desde su entorno se está cobrando su pieza: en Stratford-upon-Avon, el príncipe fue el personaje mas aclamado.
Declamado sobre las tablas por el mismísimo Carlos de Inglaterra, el famoso soliloquio de Hamlet (“Ser o no ser…”) no denota las esperadas tribulaciones de otro heredero de la corona, sino la insospechada vis cómica de un príncipe que en los últimos años intenta mostrarse más próximo y accesible a los británicos.
El Carlos de los últimos tiempos aparece más resignado a lo que tenga que venir, y especialmente volcado en demostrar que, incluso en calidad de monarca transitorio, su alianza con la consorte Camilla puede sumar puntos en la monarquía británica.
La secuencia arranca con un ramillete de actores de diferentes generaciones —presidido por el oficio de la octogenaria Dench— discutiendo con sus colegas sobre el enfoque que precisa la letra shakesperiana de Hamlet.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/24/estilo/1461512760_006068.html
