El problema no lo planteó Nemes sino Claude Lanzmann, el autor de Shoah, la gran película sin ficción sobre el Holocausto.
Lanzmann ha aprobado la película (lo han hecho incluso sus detractores), así que Nemes parece haber resuelto el problema.
Lo malo es que el problema era un falso problema, y que las grandes películas no salen del deseo de complacer a nadie, sino de las tripas.
Para él, el Holocausto es un acontecimiento demasiado monstruoso para ser reflejado con eficacia por el cineEl problema es curioso.
Todo indica que El hijo de Saúl, de László Nemes, se ha convertido para muchos en la película del año; la razón es que Nemes resuelve o parece resolver en ella un problema.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/08/eps/1454934543_564956.html
