Cada respiro era una lucha, y no quería que muriera sin un nombre, sin dignidad, por eso le puse Hope», aseguró Anja.
Tras una fuerte campaña solidaria en redes sociales, la ONG recibió un millón de dólares en donaciones de todas partes del mundo.
Hope era un niño nigeriano que apenas podía mantenerse de pie.
Tenía tan solo dos años cuando Anja Rinnggren Lovén, una activista danesa y fundadora de la ONG African Children’s Aid Education and Development Foundation lo encontró y decidió acogerlo.
Tras ser encontrado, el niño fue trasladado a un hospital, y al poco tiempo a un hogar de niños en el que pudo recuperarse.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/30/actualidad/1459356291_491477.html
