Si la relación que David Lynch mantiene con la música puede explicarse a raíz de una determinada película, Blue Velvet (1986), quizá sea el punto de partida más adecuado.
Las baladas sombrías de Chris Isaak ya sonaban en Blue Velvet y, sobre todo, en Corazón Salvaje (1990).
El primer acercamiento llegó en 2010 con el proyecto Dark Night Of The Soul, cuya parte musical corría a cargo de Danger Mouse y el fallecido Mark Linkous, alias Sparklehorse.
Badalamenti llegó a Blue Velvet para ayudar a Isabella Rossellini a interpretar su versión del tema de Bobby Vinton pero recibió otro encargo del director.
Pero volvamos a Blue Velvet, primera película en la que Lynch trabaja con el compositor Angelo Badalamenti, inaugurando una relación artística que alcanzará su cúspide de popularidad con Twin Peaks.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/05/09/actualidad/1462810951_768727.html
