Rajoy e Iglesias se divirtieron un rato juntos en otra reedición de sus peculiares y en ocasiones brillantes juegos parlamentarios.
Que quiso demostrar el nacimiento de una era distinta de diálogo y de un gobierno conjunto con otros partidos y con la cámara.
Se lo dijo al PSOE del atribulado Antonio Hernando, que representó como pudo a los gestores del nuevo socialismo posibilista.
Rivera e Iglesias ya no soportan su desprecio mutuo y están al borde del insulto.
El propio Rajoy pareció tomar nota y asumió al final de la sesión que el cambio de chip debía implicar a todos.
Fuente original: El talante de otro gobierno mariano | España | EL PAÍS
