Tras su secuestro por la Policía Municipal, los normalistas fueron asesinados y sus teléfonos enviados a la hoguera.
En la noche más triste de México, sostiene el GIEI, el Ejército no movió un dedo para salvar a los normalistas.
El teléfono del más allá.
El papel de las Fuerzas Armadas en Iguala está en el ojo del huracán.
O el celular estaba activo o se comunicó con su madre desde el más allá.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/04/24/actualidad/1461530196_128452.html
