Por eso, lo que debemos hacer está claro: consolidación de los avances y cambios para lograr otros nuevos; orgullo y reformas.
Pero este enfrentamiento entre extremos lo que más condiciona son las propias posibilidades de cambio y progreso de nuestra sociedad.
Así lo hemos visto después de las elecciones del 20-D, cuando un importante vuelco electoral no ha servido para cambiar el Gobierno.
Los que nos reclamamos socialistas siempre hemos denunciado que en la derecha ha anidado históricamente un espíritu autoritario y ha sido refractaria a impulsar el cambio social.
Siempre que ha habido una causa por la igualdad ahí ha estado la socialdemocracia para defenderla desde la libertad individual.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/06/17/actualidad/1466189020_975368.html
