A Mariano Rajoy le sobraron las dos últimas horas del debate, que fueron las dos primeras.
Se diría incluso que se avecinan otras elecciones después de el 26-J, sobre todo porque Pedro Sánchez, resignado al papel de árbitro en la encuesta del CIS, anduvo igual de beligerante con Rajoy que con Iglesias.
Y rechazó el pacto que le ofreció el líder de Podemos en la epifanía de la nueva izquierda y en la evacuación del marianismo.
Y el señor Mariano va camino de anotarse la tercera victoria consecutiva.
Sólo necesitó los 15 segundos inaugurales de su turno para esgrimir que la investidura había de corresponder al partido más votado.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/06/13/actualidad/1465838277_489155.html
