Y que el presunto lobo, todavía, es un lobezno que aúlla más que muerde poderío.
Las campañas, las encuestas y las noches electorales de las dos últimas generales.
Que, cuando las ovejas le vemos las orejas al lobo, volvemos a nuestros rediles hasta que el lobo pase o se domestique.
Eso sí que sería un thriller trepidante y no Vis a vis, aunque a puñaladas traperas, tensión sexual y de la otra, y muertos por la causa quedarían más o menos en tablas.
Que conste que asumo mi porción alícuota de ridículo espantoso por la parte que me toca.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/06/27/actualidad/1466983211_952878.html
