Con una reforma fiscal orientada a aumentar los recursos públicos es posible plantear opciones políticas, sean de inversión, gasto social o pago de la deuda; sin ella, todo se queda en retórica y ocurrencias aisladas.
Una de esas líneas, quizá el trazo del que dependen todos los demás, es la política tributaria elegida.
Tal reforma, ninguneada por el Gobierno de Rajoy, exige subir algunos impuestos, bajar otros, cercenar deducciones y desgravaciones y entrar en un debate claro sobre los impuestos del patrimonio y donaciones.
Explicaciones que, en uno u otro caso, exigen abandonar la píldora o pedrada verbal y ofrecer memorias económicas extensas y razonadas.
Los partidos políticos empiezan a desgranar, de forma inarticulada, propuestas económicas para la próxima legislatura.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/18/opinion/1445185211_851533.html
