Si estoy en lo cierto, el pacto aumentará el gasto educativo para tener un impacto dudoso en la formación de las futuras generaciones.
La explicación optimista es que los jóvenes desean trabajar menos para así llevar una vida más tranquila.
Por muy reales que sean, los fallos del sistema educativo representan un similar papel exculpatorio.
Al menos, no en la medida en que lo exigen los empleos que les permitirían mantener el nivel de vida de sus padres.
Sospecho, en cambio, que los jóvenes no son conscientes de las consecuencias de sus decisiones.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/06/opinion/1473186490_294361.html
