Mientras el engranaje contra la esclavitud sigue funcionando en Brasil, el asentamiento Nova Conquista continúa con su rutina diaria.
En Nova Conquista la chicharra canta con todas sus fuerzas a mediodía.
La migración forzosa y el trabajo esclavo asociada a ella es el pan nuestro de cada día en el nordeste.
Los campesinos de Nova Conquista no son un caso aislado.
Actualmente, uno de los mayores avances logrado en los últimos 20 años contra el trabajo esclavo en Brasil está en peligro.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/10/11/planeta_futuro/1476180906_851123.html
