En el campo opuesto, el socialista Bernie Sanders ha vuelto a infligir una nueva derrota a Hillary Clinton.
A estas alturas del proceso, las primarias presidenciales en EE UU están lejos del mecanismo más o menos predecible que se ha vivido en numerosas ocasiones en el pasado reciente.
La macroeconomía sirve de poco si la mejora no llega a los que se han visto golpeados por la crisis.
Por su parte, Cruz evitó —y esta vez era particularmente difícil— entrar en el juego sucio y se centró en la política.
En la campaña de Wisconsin, Trump, cuya popularidad empieza a mostrar un cierto desgaste, no defraudó: insultó a la mujer de su oponente y restó importancia a un incidente entre su jefe de prensa y una periodista en el que hubo moratones de por medio.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/06/opinion/1459964056_398923.html
